La iconografía de María durante la época medieval

18 mayo 2017

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MaríaLa Edad Media era una época en la que la Iglesia motivaba a los fieles para hacer culto y rezo en los templos incentivando poco a poco esto a través de la creación de imágenes sagradas. Con respecto a esto, el investigador Emile Male afirma que la decoración en el medievo se regía por unas normas que los artistas tenían que seguir, siendo esto apreciable en la decoración de los templos, ya que estos eran lugares donde en sus muros se plasmaban las escrituras sagradas, por lo que no había cabida a ningún error. Pero también había una serie de normas que ayudaban a la comprensión iconográfica de lo que se estaba viendo. El arte de la Edad Media estaba sometido a unas reglas fijas en las que las figuras principales eran los Evangelistas y Cristo, a María se la representaba como Madre de Dios, siendo la corredentora del pueblo.

Los Padres de la Iglesia elogian a la Virgen María de forma física y espiritual, diciendo de Ella palabras tan bellas como que Dios había adornado a su madre con todos los dones perfectos. En los siglos XI-XII algunos escritores nos dejan descripciones de María que están derivadas de las imágenes bizantinas, donde se presentaba a una Virgen morena, con los ojos castaños y las manos alargadas. Es en esta época medieval cuando se empieza a ver a María en multitud de representaciones, apareciendo incluso en escenas de la vida de Cristo. En el gótico, los modelos bizantinos van evolucionando conforme van llegando hacia tierras más occidentales. En este sentido, es en los códices miniados donde se aprecian gran cantidad de escenas ricas en colorido, donde la protagonista es María.

Dentro de las manifestaciones artísticas de la Virgen de la época, las que más se suelen repetir es la de la Virgen en Majestad, es decir, María se encuentra sentada en el trono o simplemente de pie, de frente con el niño en sus brazos, con una actitud totalmente hierática, siendo el siglo X el comienzo de este tipo iconográfico. Hay veces que María lleva una esfera en una mano, símbolo de soberanía divina, e incluso puede ser en otras ocasiones una fruta, dándole un aspecto más cotidiano al asunto. La esfera que porta la Virgen en sus manos evolucionará a un tamaño más reducido. Por otro lado, hay una variante de este tema como la Virgen Trono de Salomón, apareciendo a su alrededor figuras alegóricas, teniendo su significado en la soledad de la madre, la modestia en el momento de recibir en mensaje de Dios, la prudencia, la virginidad, la humildad y la obediencia.

Una de las representaciones más curiosas en torno a la figura de María es el de la Virgen Negra y que suele estar ligada a la Virgen en Majestad, ya que ambas aparecen sentadas con el Niño sobre sus piernas. En Francia muy veneradas de manera muy arraigada, siendo esto una clara hipótesis de que en este país se diese la primera representación mariana de este tipo. Estas vírgenes suelen tener un tamaño más pequeño y están realizadas en madera de cedro u olivo, viéndose sobre un trono elevado y con el Niño de frente. Los que más las caracteriza es el color oscuro de su rostro y manos, pensándose que este ennegrecimiento es debido a la utilización de maderas oscuras, el paso del tiempo que ha transformado la pátina hasta oscurecerla, el propio humo de las velas que se postraban ante los pies de la imagen, pero sin duda también se ha relacionado su rostro particular a hechos milagrosos. Dentro de la literatura religiosa se habla de este tipo mariano, más concretamente en el Cantar de los Cantares, donde aparece la frase “Negra soy pero hermosa”, haciendo clara alusión a este hecho.

Otras de las representaciones más comunes de la época era la de la Virgen de la Ternura, la cual apareció en el siglo XII, donde a María se le humaniza y aparece como una Madre en todo su esplendor. La madre con el niño muestran una relación muy íntima y una gran complicidad. Se representa la escena resaltando la maternidad de María de forma totalmente espontánea. Otra iconografía que nos muestra a la Virgen con el Niño envuelta en dulzura es la de la Virgen de la Leche. Según el investigador Trens, esta forma va unida a una serie de leyendas que dicen que del pecho de la Virgen brotó leche y que este líquido era recogido en un cuenco para luego convertirse en reliquia. Esta tradición de la Virgen de la Leche se debe también a San Bernardo, siendo un gran defensor del culto a María. A la hora de representarla, aparece con el seno totalmente descubierto; en otras apenas se ve, también aparece sentada o de pie, o incluso recostada dando el pecho a su hijo. La más antigua iconografía de este tipo en España data del siglo XIII, aparecida en una miniatura de una cofradía de Lérida.

Otra iconografía a destacar en este tema es el de la Virgen del pájaro, para la que algunos autores dicen que está relacionado con el alma de los personajes y con la simbología del Espíritu Santo, afirmando así el origen humano de Dios. Pero hay una leyenda hermosa que dice que si el pájaro es un jilguero con una mancha roja en su cabeza, lo que representa es una prefiguración de la Pasión de Cristo, ya que cuenta la tradición que durante la subida al Calvario una gota de la sangre del Señor cayó sobre la cabeza de esta ave. También, las flores acompañaban a María en estas iconografías, viéndose esto en la Virgen con la vara florida, tema que surge en el siglo XII; la Virgen del Lirio, asociando esta flor con la virginidad de María, ya que el lirio es puro en su totalidad. Una variante de este tema es el lirio entre espinas, donde se aprecian desde el siglo XV actuando como atributo pasionario, apareciendo cardos de los que sobre salen los lirios. De nuevo en el cantar de los cantares se hace referencia a este hecho: “Como lirio entre cardos es mi amada entre las doncellas”.







En relación con las cofradías, en escultura se empezaron a crear imágenes de María con esta temática que comenzaron a tener un gran arraigo popular, ya que en su mayoría datan de épocas medievales, aunque en la actualidad se encuentra retocadas. Es en las Vírgenes de Gloria donde más podemos ver a María como trono de Dios, sujetando a su hijo en brazos, demostrando la inmensidad de su papel como madre. En la actualidad, podemos ver como en representaciones cordobesas como la Virgen de la Fuensanta, la Virgen de la Sierra, la Virgen del Socorro…..algunas de época ya barroca o contemporánea, pero que son deudoras de la tradición, se encuentra siempre acompañada de su hijo, mientras portan o el cetro real, una flor o fruto, o en actitud de bendición. Imágenes que desprenden un gran fervor y que todos los atributos que las rodean están llenos de simbolismo e incluso Fe. Por tanto, lo que se valora con este tema es el papel fundamental de María como corredentora de su pueblo, dándole importancia muchos siglos atrás a su figura, siendo total protagonista junto a su hijo, tomando como ejemplo su labor de apoyo e incansable y ejemplar maternidad. Es en la Gloria de la Madre de Dios donde se ve con gran esplendor su divinidad y su mediación ante las que la seguimos.

Siempre se ha destacado la labor de las hermandades de penitencia, pero sin duda las hermandades de Gloria son las que desde mucho tiempo atrás han demostrado que el fervor se puede hacer patente durante siglos, por lo que se les tiene que dar una gran importancia, ya que sin duda la Gloria de María es la que nos acompaña durante casi todo el año.

http://www.lavozdecordoba.es/terciopelo-y-ruan/2017/05/16/la-iconografia-maria-la-epoca-medieval/

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