El ladrón de la Resurrección de Sevilla «sabía lo que hacía»

12 mayo 2017

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La Virgen de la Aurora de la Resurrección en su capilla en una imagen de archivo / EDUARDO AYLLÓNLa hermandad de la Resurrección sufrió el pasado martes un nuevo desagradable episodio con el robo de cuatro joyas de la Virgen de la Aurora. El suceso ha conmocionado a los cofrades sevillanos que vuelven a poner en entredicho la seguridad de la mayoría de los templos tras lo ocurrido también hace unos días en la localidad sevillana de Umbrete.

El hermano mayor, Miguel Ángel Pérez se muestra «agradecido» por todos los apoyos «que te reconfortan en estos momentos». Reconoce sentir «una gran sensación de impotencia, y es que ¿vas a ponerle ya a rejas a capillas? Es una situación que esperemos que no le toque a nadie más porque estamos totalmente vendidos».

Entre los elementos sustraídos se encuentran: un broche en oro con el lema «Aurora», otro de plata sobre dorada y perla en forma de azucena, otro de oro en forma de rosa y otro en oro, plata y perlas con el signo del Alfa y Omega. Elementos donde «lo importante no es el valor económico -valorado en 2.500 euros aproximadamente-, es el sentimental. Son regalos de hermanos que incluso ya no viven. Por ejemplo, el broche de «Aurora» es del año 78. No creo que lo recuperemos, son cosas muy personales imposibles de vender».

Así pudo haber sucedido

Haciendo un supuesto relato de los hechos, Pérez asegura «haber tenido suerte de que nadie lo vio en ese momento porque si no la cosa podía haber sido bastante más grave». El robo se produjo entre las siete y nueve de la tarde del pasado martes 9 de mayo, así lo aseguran desde la hermandad, ya que «por la mañana no se abrió y el lunes se estuvo limpiando la capilla. Ya el miércoles por la mañana, cuando estuvo abriendo el capiller, vio que faltaban las joyas». El propio hermano mayor estaba por allí, «con algunos miembros de junta entrando y saliendo de la casa de hermandad».

Una maniobra complicada realizada por un individuo que «sabía lo que hacía. Subirse al altar de la Virgen no es fácil, tiene que ser una persona ágil y saber donde poner los pies. Desenganchar los cuatro broches necesita un poco de tiempo ya que el sujeto no ha pegado un tirón, el encaje está levemente desecho. Imagino que tendría otro ayudante controlando y vigilando».

El miércoles, al conocerse los hechos, el hermano mayor y los miembros de junta de gobierno se trasladaron a la comisaría de la Alameda de Hércules para interponer una denuncia. Tras ello, la policía judicial acudió al templo para recoger pruebas. Pérez comenta que «parece que existen algunos restos y huellas en el paño de altar. Nos han dicho que no entremos para nada en la capilla, ya que irá próximamente la policía científica».

Las hermandades, sin medidas de seguridad

Y es que lo ocurrido en Santa Marina o Umbrete es solo la punta del iceberg. Esta oleada de robos en Sevilla y provincia vuelve a dejar en evidencia la deficiente seguridad de los templos y de los lugares donde se alberga el rico patrimonio de las hermandades. En muchos casos, esta falta de medios va directamente relacionado a la escasez de recursos económicos para afrontar estas medidas.

Ante esto, Pérez se lamenta: «No tenemos cámaras ni otros medios para identificar lo ocurrido. Tenemos pocas cosas, no somos una hermandad fuerte. O dejas a la Virgen sin nada, que es una pena tener que andar así, o te arriesgas a esto. Esta iglesia es muy grande y difícil de controlar, no podemos permitirnos tener una vigilancia porque vale un dinero. Bastante hacemos teniendo dos capilleres, uno por la mañana y otro por la tarde».







La Resurrección vuelve a ser víctima de otro suceso desagradable. Tras el intento de quema en la madrugada del 5 de enero de 2014, donde no llegó a mayores, se suman las pintadas casi mensuales en la fachada del templo mudéjar y el robo de las joyas. «Siempre van al rival más débil. Cuando intentaron quemar la iglesia hace tres o cuatro años se demostró». Reconoce «estar en un barrio conflictivo», donde cerca se encuentra el comedor social del Pumarejo y «muchos deseredados de la tierra: un caldo de cultivo propicio para este tema. Muy mal económicamente tiene que estar esa persona para robar lo que ha robado de la Virgen».

El hermano mayor clama: «Cuando no es una pintada, te intentan quemar la puerta o te roban. ¡Siempre vamos a los mismos!»

http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/el-ladron-de-la-resurreccion-sabia-lo-que-hacia-112222-1494502856.html

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