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Bailén verá coronada a su Patrona, la Virgen de Zocueca

06 mayo 2017

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Hoy sábado, 6 de mayo, la ciudad de Bailén acogerá la coronación canónica de Ntra. Sra. de Zocueca. Los actos comenzarán en el Paseo de las Palmeras, donde se celebrará la Eucaristía de la coronación, a las 20.00 horas, presidida por el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro. Después de la misma tendrá lugar la procesión solemne de Santa María de Zocueca coronada de regreso a la iglesia de La Encarnación.

¿En que consiste el rito de la coronación de una imagen de la Virgen María?
Cuando hablamos de una coronación, lo estamos haciendo de un reconocimiento que la Iglesia concede a imágenes de la Santísima Virgen cuya devoción se ha extendido a un amplio sector de población, siendo esta devoción palpable y continuada en el tiempo desde sus orígenes hasta nuestros días.






La representación de María como Reina en la iconografía cristiana
La costumbre de coronar imágenes marianas ha cobrado un cierto auge en nuestros días, como manifestación de piedad popular y de reconocimiento a la Madre de Dios. Después de la publicación del “Ritual de la Coronación de una imagen de la Santa María Virgen”, (Ordo latino promulgado en 1981 y Ritualespañol, aprobado en 1983), muchos fieles han querido expresar su amor a la Virgen realizando este rito, que fue renovado en la liturgia postconciliar.

Si bien el uso de coronar imágenes de la Virgen no se inició hasta el siglo XVI, la atribución a María del título de “Basilissa” o “Reina” pertenece a la tradición milenaria de la Iglesia. Se trata de un apelativo que no se encuentra como tal en la Sagrada Escritura, pero que las primeras generaciones de cristianos aplicaron a María inspirándose en las palabras del ángel, que anuncia que Dios dará al Hijo que va a nacer “el trono de David, su Padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin” (Lc 1,32-33), y en las palabras de santa Isabel, que llama a María “la madre de mi Señor” (Lc 1,43). Pronto la liturgia aplicó también a María las palabras del Salmo 45: “De pie, a tu derecha, está la reina enjoyada con oro de Ofir”, que originariamente están referidas a la madre del rey.

Para comprender el rito actual de coronación, debemos remontarnos, como señala el mismo Ritual, a la costumbre de representar a santa María ceñida con una corona regia. Es un tema que se insinúa ya en las catacumbas romanas, cuando se representa la adoración de los magos, una de las escenas más difundidas en el paleocristiano. En una de las más antiguas representaciones de la Madre de Dios, que está en las catacumbas de Priscila y se remonta a fines del siglo II, santa María se presenta sentada majestuosamente ofreciendo a su Hijo y llevando un tocado similar a las emperatrices de la época. En los siglos III y IV es común representarla majestuosamente sentada, siempre con su Hijo en los brazos y con más personajes a los lados.

A partir del Concilio de Éfeso (431) se incrementa el culto a María y, como consecuencia, en las pinturas se va aislando el grupo de la Madre con el hijo. En las catacumbas de Comodila encontramos una pintura votiva, datada en 528, que representa a María sentada en un trono con el Niño en sus brazos y con varios santos mártires a los lados. En el oriente, por su parte, se desarrolla el icono de María como “Theotokos” (Madre de Dios), inspirado frecuentemente en el vasto ceremonial de la corte bizantina y en el modo de vestir la emperatriz (“Basilissa”).

Un testimonio de gran valor son los mosaicos de la nave central de la Basílica de santa María la Mayor, del siglo V. En ellos se representa a María, en la anunciación, al modo de una emperatriz, adornada con diadema y piedras preciosas, y rodeada de ángeles. También en el panel de la adoración María aparece aparte, sentada en un enorme trono.

Durante la Edad Media se produjo un desarrollo importante de la veneración de María como Reina, lo que tendrá reflejo en el arte, que comienza a representar la coronación de María, y en la plegaria, que se dirige a ella con el canto del “Salve Regina” y el “Regina coeli”. En los siglos XII y XIII se desarrolla en occidente la escena de la coronación de María por Cristo. Es un tema desconocido en oriente, que aunque representa a María con una corona, no desarrolla el tema de la coronación. En occidente, sin embargo, es un tema que gozó de gran popularidad. Una de las primeras representaciones la tenemos en el centro del ábside de santa María in Trastevere, mandado realizar por Inocencio II (1130-1143). Se representa la entronización de la Virgen, colocada en el mismo trono que su Hijo, el cual la abraza tiernamente. La escena se inspira en el Cantar de los Cantares. La Virgen aparece coronada como una emperatriz y vestida ricamente, adornada de joyas. La misma escena se representa un siglo después en el mosaico del ábside de santa María la Mayor que fue mandado ejecutar por el Papa Nicolás IV (1288-1292). Jesucristo y la Virgen están sentados en un trono en el centro de una mandorla, decorada con las estrellas, el sol y la luna. Jesús está realizando el gesto de poner una corona gemada en la cabeza de la Madre. A los lados aparecen ángeles arrodillados.

En general, durante la Edad Media y el primer renacimiento la Virgen es coronada por Cristo. Así la representan en el siglo XV Lorenzo Monaco o Fra Angelico. A partir del siglo XV aparece la Virgen coronada por la Trinidad, con el Padre a la derecha del espectador, el Hijo a la derecha del Padre y el Espíritu Santo en una posición central, figurado simbólicamente como una paloma. Durante el siglo XVI será el modo de representación dominante en el arte europeo. Éste es el modelo que usaron El Greco (1591) y Velázquez (ca. 1640), que, ya en el barroco, convierte la corona en una diadema de rosas.

Orígenes del rito de coronación de una imagen de la Virgen
El Rito de coronación no es un rito antiguo. Como se dice en los Prenotandos del Ritual, “la costumbre de coronar las imágenes de santa María Virgen fue propagada en Occidente por los fieles, religiosos o laicos, sobre todo desde finales del siglo XVI y sólo en el siglo XIX quedó incorporado al Pontifical Romano.”

El iniciador de la costumbre de coronar imágenes de la Virgen fue el capuchino fray Jerónimo Paolucci de Calboli da Forli (1552-1620). El contexto era la predicación a las masas populares, tan frecuente en la época postridentina, de la que es un buen ejemplo san Lorenzo de Brindis (1559-1619). Al finalizar un periodo de predicaciones, fray Jerónimo coronaba aquellas imágenes de la Virgen que más veneraban los fieles.

La intervención del Cabildo Vaticano supuso que las coronaciones pasaran al ámbito de vigilancia y acción de los Romanos Pontífices. El Capítulo compuso a finales del siglo XVII un “Ordo servandus” para las coronaciones. A finales del siglo XIX la Congregación de Ritos promulgó un Ordo (29 de marzo de 1897) basado en el que tenía el Capítulo Vaticano y lo incorporó como apéndice al Pontificale Romanum.

Los Papas favorecieron esta costumbre de coronar imágenes de la Virgen, coronando personalmente o mediante legados algunas imágenes. Una de las primeras coronaciones papales fue el 3 de mayo de 1782, en que Pío VI coronó a santa María del Popolo en la Catedral de Cesena.

En el año 1954, como conclusión de año mariano que celebraba el centenario del dogma de la Inmaculada, el Papa Pío XII promulgó la Encíclica “Ad coeli reginam”, en la que instituía la fiesta de santa María Reina. En esta Encíclica, el Papa resume así la actividad pontificia: “Los Romanos Pontífices, favoreciendo a esta devoción del pueblo cristiano, coronaron frecuentemente con la diadema, ya por sus propias manos, ya por medio de Legados pontificios, las imágenes de la Virgen Madre de Dios, insignes tradicionalmente en la pública devoción. El mismo Papa acompañó la doctrina de la encíclica con el gesto de coronar la imagen de santa María “Salus Populi Romani” el día 1 de noviembre de 1954.

El rito postconciliar de coronación
El actual Ritual, publicado el 25 de marzo de 1981, es fruto del deseo de armonizar un rito que contaba ya con tres siglos de existencia, con la teología y, sobre todo, la renovada mariología del Concilio Vaticano II. En el decreto de aprobación se explica que se ha revisado el rito “con el fin de acomodarlo a la índole y normas de la liturgia reformada y para que exprese más plenamente el sentido e importancia de la coronación de imágenes de la santísima Virgen María.






El nuevo Ritual contempla tres ámbitos celebrativos para realizar la coronación: unida a la celebración eucarística, unida a vísperas y en una celebración de la palabra. La manera más propia de realizar la coronación es dentro de la celebración eucarística. Mientras los rituales anteriores situaban la celebración bien antes o bien después de la santa Misa, el Ritual actual la sitúa dentro de la Misa, después del Evangelio.

El núcleo de la coronación es la plegaria de acción de gracias y bendición, que es un texto de nueva composición. En lugar de bendecir las coronas –como se hacía en el antiguo rito– se bendice a Dios, se le da gracias y se le invoca en un texto de profundas resonancias bíblicas.

El rito de coronación, expresión de fe en la realeza de María
Se dice en los Prenotandos del Ritual que el rito de coronación es una manera de reafirmar que santa María es tenida e invocada, con razón, como Reina. En este punto el Ritual hace una valiosa síntesis de las razones teológicas de la realeza de María, que resume en cuatro motivos, los cuales contemplan el misterio de María en diversas dimensiones. Es una síntesis inspirada en la Encíclica “Ad Coeli Reginam”, de Pío XII, y en la doctrina del capítulo VIII de la “Lumen Gentium” del Vaticano II.

Tipos de coronación
La reforma llevada a cabo bajo el pontificado de San Juan Pablo II en 1981 permitirá a los obispos diocesanos la facultad de conceder la Coronación a aquellas imágenes que sean merecedoras de tal gracia y que pertenezcan a su jurisdicción diocesana.
A partir de la mencionada reforma, en función de la autoridad que conceda la coronación se establecen tres tipos:
Coronación Pontificia: concedida por el Papa, normalmente a imágenes cuya devoción excede los límites de una diócesis.
Coronación Diocesana: concedida por el Obispo de la diócesis.
Coronación Litúrgica: otorgada por cualquier sacerdote a una imagen que se venera en los límites de la parroquia.

Requisitos para la coronación
Los requisitos mínimos que debe de reunir cualquier imagen para que pueda ser postulada a la Coronación son los siguientes:

1. Corresponde al obispo de la diócesis, juntamente con la comunidad local, juzgar sobre la oportunidad de coronar una imagen de la Virgen.

2. Es preciso que la imagen, por la gran devoción de los fieles, goce de popularidad, de tal modo que el lugar donde se venera haya llegado a ser la sede y como el centro de un genuino culto litúrgico y de activo apostolado.

3. Antes de llevar a efecto la Coronación, se debe planificar exhaustivamente un plan de formación que predisponga a los fieles a vivir ese momento desde el verdadero significado que tiene, para así obtener los beneficios espirituales que se esperan de un acontecimiento de esta categoría. Este camino de preparación se basa en tres pilares fundamentales: CARIDAD, EVANGELIZACIÓN y CULTO.

http://pasionenjaen.com/todo-preparado-para-la-coronacion-canonica-de-ntra-sra-de-zocueca/

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