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Viernes Santo en calma y para los cofrades de verdad en Sevilla

15 abril 2017

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«Y a ti, ¿dónde te cogieron las carreritas?». Ésta era la pregunta que todos los sevillanos se hacían ayer. La resaca por lo sucedido en la Madrugada ensombreció un Viernes Santo esplendoroso, con una temperatura agradable y donde se cumplieron las tres necesidades de la Semana Santa: el buen gusto, la calma y la educación.

Sin aglomeraciones, el Viernes Santo echó a la calle a un público selecto, cofrades de verdad, nada que ver con el mal ambiente y gamberrismo de la noche, aunque sí se notaron sus efectos, suciedad y olor a orina en algunas calles.

Carretería
Esas tres necesidades de la Semana Santa las representa a la perfección la Carretería. Todo es elegancia desde que aparece el barco del carbón —como llama Burgos al misterio— y gira hacia Toneleros con todo el sol del Viernes Santo. La cofradía romántica del Arenal vuelve a poner todo en su sitio y su cortejo recuerda a los clichés de Almela tanto en su estética como en su tamaño. Elegancia hasta en la levantá por el nazareno fallecido del Gran Poder. El misterio y el palio se podían ver y escuchar en calles como Tetuán al mismo tiempo. El regreso de la hermandad es un monumento al buen gusto. El misterio borda la vuelta desde Rodo a la calle Real de la Carretería y la Virgen, que lucía una nueva saya espectacular, hace lo propio desde que abandona Dos de Mayo a los sones de «Margot», recorre la calle Rodo con «Valle de Sevilla» y entra en Real de la Carretería con «Soleá dame la mano». Esto es la Semana Santa de Sevilla.

Soledad de San Buenaventura


Otra estampa antigua trae siempre la Soledad. Por la Plaza Nueva, los rayos de sol hacen un efecto especial con el incienso sobre el impresionante paso de caoba y plata de la Virgen de San Buenaventura, con un repertorio musical exquisito, al igual que el exorno floral, con el que sorprende cada año.

El Cachorro
El público que vio la Soledad en ese punto marchó hacia la Magdalena para ver al Cachorro. El sol de la tarde por occidente ofrecía un contraluz sublime sobre el que se recortaba la figura del Cristo de la Expiración y la espadaña de la parroquia. Se escucharon en su mayoría marchas clásicas como lleva ocurriendo desde hace unos años, salpicadas por algunas composiciones del repertorio de Presentación al Pueblo de Dos Hermanas. Al regreso, en la oscuridad de la calle Castilla, se podía ir perfectamente acompañando al crucificado de Ruiz Gijón, que ayer lució potencias y corona de espinas. Sonó «Al Gitano de la Cava», una marcha bellísima que bien puede ser banda sonora para la leyenda del Cristo, que no acertaba a contarle una turista a su acompañante: «Por lo visto al Cristo lo talló un cantante gitano de las cuevas de Triana». Quien suscribe lo dice cada año: sin duda, el Cachorro en las cercanías de su basílica es el cénit de la Semana Santa. Entraba el Cristo de la Expiración a los sones de «Silencio Blanco» y a lo lejos se veía ya el ascua de luz que es el palio del Patrocinio, un derroche de finura, tanto en el bordado, como en la orfebrería, que con la cuadrilla de Paco Reguera y la música de las Nieves de Olivares forman un conjunto insuperable. Al final de Castilla sonaron «Valle de Sevilla» y «Pasa la Virgen Macarena».

La O
Otro de los regresos más hermosos de la jornada es el de la O. Ayer, la rotura de un varal maestro del paso de palio en la Catedral obligó a la cofradía a sufrir un parón de unos 15 minutos que, mirando el lado bueno, permitió una foto excepcional del Nazareno con la Giralda de fondo. Los carpinteros del paso de palio fueron a Las Aguas a pedir utensilios para solucionar el problema. Una vez arreglado, la cofradía discurrió de nuevo por el entorno de la Carretería en lo que sin duda es un acierto ya que va mucho más arropada que cuando lo hacía por los Jardines del Cristina y San Telmo. A la entrada del palio, Arcángel, uno de los mejores cantaores del momento, le cantó una saeta que levantó los oles en la calle Castilla, después de que sonara «Callejuela de la O», una marcha que ya se ha pasado de moda en la Semana Santa de Sevilla. Fue este palio el que cerró el Viernes Santo, a las 3:17 horas de la madrugada.

San Isidoro
Ese sol que caía por el Aljarafe doraba aún más el palio de la Virgen de Loreto, la Domus Aurea que es, sin lugar a dudas, uno de los pasos de palio más completos de la Semana Santa. El Señor de las Tres Caídas llevaba ayer el exorno floral más clásico, a base de claveles rojos sangre de toro, en lugar del monte silvestre que otros años ha lucido. En la salida, El Sacri le cantó una saeta cuya letra rezaba… «Dios te salve Cirineo porque solo has salido a ayudar a ese cordero que tres veces se ha caído con el peso del madero».

Montserrat
Otra cofradía perfecta de pitón a rabo que ayer en su regreso congregó a lo más selecto de las cofradías de Sevilla para ver un paso de misterio que lo tiene todo: un Cristo de Juan de Mesa, un portentoso misterio y canasto, la banda de las Tres Caídas tocando asentada como nunca y el andar de la cuadrilla del Vargas. Máxima categoría. El paso del Cristo de la Conversión dio una lección de cómo se da una vuelta en la plaza de Molviedro a los sones de «Via crucis de Salud». Y llegaba el palio. Hace unos años, en la calle Castelar y en el antiguo Compás de la Laguna apenas había público. La Virgen de Montserrat y Tejera han logrado que, ahora, no se quepa cuando suena «Margot», una marcha de Turina que antes sólo se escuchaba en este momento de la Semana Santa y que ahora es tendencia. Ya en Doña Guimar, «Soleá dame la mano», para terminar de sublimar otro de los momentos cumbre de la Semana Santa.

La Mortaja
La entrada de esta cofradía es una de las citas con más solera de la jornada, como lo está empezando a ser el paso de la hermandad por el entorno de San Juan de la Palma y San Martín. Hace unos años, la hermandad cambió el recorrido para buscar un itinerario más propio para el misterio barroco de la Piedad, cuya cofradía es en sí misma una representación del entierro de Cristo: desde el muñidor que anuncia que llega el cortejo fúnebre, las capas largas que casi arrastran en señal de duelo o los dieciocho ciriales que son los mismos que personas asistieron al entierro del Señor.

http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/viernes-santo-calma-los-cofrades-verdad-111220-1492221478.html

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