Otra Madrugá (la enésima) de carreritas

14 abril 2017

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Otra Madrugá (la enésima) de carreritasUn murmullo cada vez más creciente, gente que corre despavorida, nazarenos descubiertos, cirios destrozados, tramos descompuestos, gritos. Sólo fueron breves episodios de pánico de apenas unos cuantos segundos de duración, pero de nuevo el fantasma de las carreritas y su temido efecto dominó han vuelto a sobrevolar esta noche la Madrugá sevillana. Todo se inició al filo de las 4.10 horas de la madrugada, cuando diversos conatos de carreras sin causa aparente y localizados simultáneamente en distintos puntos del centro de la ciudad afectaron con mayor o menor incidencia a las seis cofradías de la jornada.

Una de las cofradías más afectadas por los envites de la multitud fue la de la Esperanza de Triana, que sufrió varios conatos de avalanchas, el primero de ellos en el puente, de los que pudo recomponerse, aunque no sin merma en su cortejo. Hartos de la reiteración de estas estampidas, muchos nazarenos de los primeros tramos optaron por marcharse a casa y la formación musical que abría el cortejo, la banda de San Juan Evangelista, llegó a plantearse cancelar su estación de penitencia ante el número de lesiones, pérdida y deterioro de instrumentos que padecieron sus músicos.

Lo cierto es que las réplicas de estas avalanchas se siguieron sucediendo hasta pasadas las seis de la madrugada, hasta que se logró recomponer la calma definitivamente. Mucho público, sin embargo, optó por marcharse a casa viviéndose imágenes inusualmente sorprendentes de cofradías discurriendo por escenarios con escaso acompañamiento. Como consecuencia de estas incidencias, tres personas han sido detenidas por desorden público, dar golpes en el suelo y gritar con amenazas. Se tratan de delincuentes comunes con antecedentes que fueron detenidos en el entorno de Marqués de Paradas. Asimismo, el dispositivo policial está instruyendo diligencias por desorden público contra cinco personas más tras testimonios recabados. En total serían ocho personas que se corresponden con cuatro intervenciones policiales distintas. Se trata de hechos aislados de gamberrismo y vandalismo sin aparente conexión. Se sigue investigando y a la espera de la revisión de las imágenes.

Si los amagos de carreras no fueron a más ha sido gracias en buena parte a la reacción de los sevillanos, llamando en muchos casos a la calma, aplaudiendo reiteradamente y con fervor a los cortejos y arropando a los angustiados nazarenos, muchos de ellos de corta edad.

Cuando se produjeron las primeras avalanchas, los nazarenos del Gran Poder retornaban por el Postigo, los primeros tramos de verde de la Macarena discurrían por la Campana, el palio del Silencio acababa de desembocar en la plaza del Salvador, la cofradía del Calvario se comprimía en la calle Murillo, el cortejo de la Esperanza de Triana se extendía desde la Magdalena hasta el puente y la Cruz de Guía de Los Gitanos buscaba el sector de la Encarnación.


CAUDAL DE EMOCIONES

Pero al margen de estos incidentes, la Madrugá sevillana también ha dejado todo un caudal de emociones. Dos minutos antes de la hora fijada, el fiscal de cruz de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla solicitaba la venia en un palquillo de la Campana. A la misma hora en que el paso del Dulcísimo Nazareno desembocaba por la calle Alfonso XII a la plaza del Duque, la Colegial del Salvador engullía el manto de la Virgen de la Merced de Pasión, consumiendo una página del mejor Jueves Santo después de subir la rampa a los sones de Margot. Las saetas se suceden cuando el Nazareno de Francisco de Ocampo atraviesa la calle central de la Campana. Eduardo del Rey se estrena portando en el pecho, colgada del cuello, sobre el antifaz, la llave del Tabernáculo de los antiguos antoninos de la Real Iglesia de San Antonio Abad. Bastaría cerrar los ojos y escuchar el sonido de la plata batida de esa argéntea Catedral de San Marcos en una levantá y la sacudida de sus candelabros de cola para adivinar que se trata del palio de la Virgen de la Concepción, que anticipó su entrada casi media hora sobre el horario oficial.

En San Lorenzo se descorren los cerrojos de la emoción coincidiendo con la campanada de la una de la madrugada del reloj de la torre de la parroquia. Asoma la cruz de guía de los atributos pasionistas y tras ella un río de nazarenos de ruán con cera color tiniebla. Tras lucir el año pasado la túnica de la Corona de Espinas, el Señor vuelve a vestir su túnica lisa morada. Hasta dos saetas completas se escuchan en la Campana con el paso del Señor arriado ante el palquillo. Extraña que el Gran Poder esté tanto tiempo parado. Minutos que se hacen eternos. Se reanuda su andar y también las saetas. “El poder y el poderío/ por el mundo viene y va/ pero mis cinco sentidos/ gritan en la Madrugá/ que pa Gran Poder el mío/ que de San Lorenzo viene/ de moraíto perdío”. Ataviada con el manto de Rodríguez Ojeda, la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso luce bajo su tocado un llamativo broche que le hizo Armenta con algunas de las joyas de su ajuar. Otras las montó en el puñal de salida, que la Virgen vuelve a lucir este año después de muchos sin hacerlo.

Pero el telón de la Madrugá se había izado al filo de la medianoche un año más en la Basílica de la Macarena, hasta donde acudieron dos ministros, el de Interior y ex alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, y el de Justicia, Rafael Catalá, para no perder detalle de lo que allí iba a ocurrir. Ataviado con la túnica de los ochitos, el del Señor de la Sentencia es el primero de los pasos que se echa a la calle en la Madrugá. Cómo relucen las caídas recién restauradas del palio de la Macarena, cuya salida de la Basílica coincide simultáneamente con la del Gran Poder. La de la Macarena ha sido otra de las hermandades más afectadas por los sucesos de esta noche, con especial incidencia sobre los tramos de los hermanos más jóvenes.

La cofradía del Calvario dejó su sello de austeridad penitencial en esta noche de estampidas y sobresaltos. El cortejo de la Magdalena dibuja sus momentos más bellos ya de vuelta a su templo con las primeras luces de la amanecida. Sobresalieron los nuevos faldones del paso de la Virgen de la Presentación, bordados por José Ramón Paleteiro.

La hermandad de la Esperanza de Triana se sobrepuso a todas las adversidades para brindar sendas entradas en Campana de sus pasos realmente memorables. El misterio de las Tres Caídas causó un auténtico terremoto con esos andares tan propios de Triana y de la calle Pureza, mientras que la Esperanza fue recibida al inicio de la Carrera Oficial con una imponente lluvia de pétalos.

Pese a que los incidentes nocturnos paralizó por momentos el engranaje de la Madrugá hasta que los cortejos lograron recomponerse, la Cruz de Guía de Los Gitanos accedió a la Campana con un ligero retraso acumulado de 12 minutos. Hasta cinco marchas engarzadas acompañaron el discurrir procesional del Señor de la Salud por la Campana. Extraordinario el exorno floral de la Virgen de las Angustias, con distintas flores de colores a juego con las sedas del palio y en el que no faltan uvas naturales.

http://elcorreoweb.es/maspasion/otra-madruga-la-enesima-de-carreritas-JG2866847

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