Esplendor de los barrios en un preludio de Semana Santa caluroso de Sevilla

08 abril 2017

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Pasaban las cinco de la tarde y la plaza donde está el mercado de Pino Montano estaba repleta de público más de media hora antes de que se abrieran las puertas de San Isidro Labrador. El sol pegaba fuerte y no había apenas un resquicio de sombra, una palmera, un árbol pelado… Cada uno se protegía como podía. El cielo era completamente azul y los bares del entorno hacían su agosto. Iban llegando los nazarenos a la parroquia asfixiados de calor que, si cabe, en el templo se incrementaba mucho más. Aparecía la juvenil de la Centuria con «Abelardo» y sobre las 17.45 horas salía la cruz de guía que precedía al cortejo más numeroso de la jornada. Es increíble cómo crece esta hermandad cada año, que pone ya a unos 600 nazarenos en la calle.

Una vecina se emocionaba en la primera fila, donde soportó el calor y a todo el que se le puso delante con una cámara (ya cualquiera tiene acreditación), y pasaba al llanto al salir el paso de misterio, con esa peculiar forma de andar al compás: costero, un izquierdo, andando sobre los pies y picaíto… Todo el repertorio de movimientos que puso bocabajo el barrio con cuatro marchas interpretadas magistralmente por la agrupación musical de San Benito. Minutos más tarde, al paso de palio se le recibía con una lluvia de pétalos, como la que le cayó luego en los bomberos. Daba la vuelta el paso a los sones de la Cruz Roja y se cayó una rosa del palio. El capataz la recogió y se la dio a aquella vecina, que lloraba emocionada. Detalles de grandeza.

De allí, a Bellavista. El barrio es como un pueblo. Las vecinas esperan la cofradía en las casapuertas y llenan los balcones. Los naranjos, explotados de azahar. Así pasaba el misterio del Señor de la Salud y Remedios por la calle Enamorados. No puede tener un nombre más hermoso y simbólico una calle que ve pasar a su hermandad. La Redención se arranca: «Pasa la Virgen del Refugio», un clásico con el que el Cautivo levanta ovaciones en una vuelta muy bien cuadrada por Juanma Martín. Minutos más tarde, salía el palio a los sones de «Rosario de Montesión», que enlazaba con «Esperanza de Triana Coronada» y «Coronación de la Macarena», cuando el sol pegaba de plano y formaba un contraluz espectacular. En el recuerdo siempre estuvo Fernando Carrasco, defensor a ultranza de las vísperas y que jamás se perdía la salida de esta cofradía con su cuaderno bajo el brazo. Diego Centella, el hermano mayor, no pudo revestirse al encontrarse enfermo.

De Bellavista a Heliópolis, la Ciudad del Sol, que tras haberse lucido más de la cuenta se iba yendo ya por el Aljarafe cuando el Cristo de la Misión saludaba a los ancianos de la residencia en la calle Monzón. Es una delicia cada año ver esta hermandad entre los naranjos del barrio y ese cortejo formado en su mayoría por niños. Una alegría que contrasta con la sobriedad del paso, siempre de frente, sin concesiones, a los sones de Las Cigarreras. En Reina Mercedes suena «El Prendimiento» a eso de las nueve de la noche y el termómetro marca 25 grados.

La noche va cayendo y empieza a refrescar, lo que se espera siga siendo la tendencia durante toda la Semana Santa: días calurosos y noches frescas y la duda siempre de coger la rebequita o dejarla en casa. En Triana, la rigurosidad de Pasión y Muerte, con menos de medio centenar de nazarenos hacía retrotraer a otros tiempos menos masificados. Poco público por Rodrigo de Triana, minutos antes de llegar a Santa Ana, donde haría la estación de penitencia. Al salir de la catedral trianera, un problema con el cajillo de la cruz obligó a la cofradía a estar parada cerca de media ahora.

Cuando por fin se arregló, emprendió la marcha hacia la calle Pureza. A esa hora, el Cristo de la Corona subía la Alcazaba y llegaba a la Plaza de la Alianza. Un cortejo breve, pero formado a la perfección. El Señor es, sin duda, la gran talla de las vísperas y una imagen muy desconocida que, por las estrecheces del barrio de Santa Cruz, es una auténtica delicia contemplarlo.

Por último, en el Polígono Sur salió la agrupación parroquial de Bendición y Esperanza, que va creciendo poco a poco a la espera de convertirse en hermandad.

http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/esplendor-los-barrios-preludio-semana-santa-caluroso-109931-1491610636.html

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