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El calor marca el Viernes Santo de Málaga 2017

16 abril 2017

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Trono del Santo Sepulcro.
Cirios doblados, botijos con agua para arriba y para abajo, mujeres con abanicos, público cobijado en aceras con sombra... Día de calor y penitencia. El Viernes Santo estuvo marcado, sobre todo, por el calor insistente que ya se instaló por la mañana y se mantuvo durante el horario vespertino, con temperaturas casi veraniegas que superaron los 25 grados en algunos tramos de la tarde, lo que dio paso a una noche más que agradable que invitó a los malagueños y foráneos a salir a las calles para seguir los diferentes cortejos nazarenos del último de los días santos procesionales.

Pero, además del tiempo, que, sin duda, ha sido el principal aliado de las cofradías esta Semana Santa, el Viernes Santo mostró su mejor cara, con miles de personas en el Centro Histórico y en los barrios de la Victoria, La Malagueta, Trinidad y Molinillo, que, un año más, se erigieron protagonistas de la jornada.

En la ruta cofrade del día, la primera cita estuvo en la barriada de la Patrona, con la salida de la Hermandad del Monte Calvario, a las 15.57 horas, que, anteriormente, trasladó al Cristo Yacente de la Paz y la Unidad desde su ermita hasta la basílica de la Victoria.


Ya en el trono, con el resto de figuras secundarias y la preciosa Virgen de Fe y Consuelo, el trono de Antonio Martín vio la luz con una pieza clásica: el 'Benigne fac Domine', de Eduardo Ocón.

Las principales novedades se centraron en el trono de la Virgen del Monte Calvario, ya que por fin se pudieron admirar los bordados de las bambalinas exteriores del palio, si bien quien presenció la procesión extraordinaria de la Dolorosa, el pasado 8 de octubre con motivo de su 75.º aniversario, ya pudo contemplarlo. La imagen de San Juan Evangelista lució una capa confeccionada en raso de seda burdeos con bordados decimonónicos en oro procedentes de Italia.

Un año más, el Padre Manuel Gámez, director espiritual de la hermandad, acompañó al cortejo por el barrio y después estuvo en la Catedral dirigiendo la Coral Santa María de la Victoria.

Con 'Ione' pasó la Dolorosa en su sacra conversación con San Juan Evangelista por la plaza de la Merced a la vuelta (23.40 horas). Y luego la banda de música de la Paz atacó con 'Margot', de Turina, para entrar a la calle Victoria (23.50 horas).

Unos 45 minutos más tarde de echarse a andar el Monte Calvario lo hizo el Descendimiento, que este año está de enhorabuena, al partir desde su nueva casa hermandad, a espaldas de la capilla del Hospital Noble. Con la incorporación de este inmueble, tan sólo tres hermandades agrupadas, las del Dulce Nombre, Mediadora y Salesianos, sacan sus tronos desde unos ‘tinglaos’, a espera de que construyan sus sedes.

Obstáculo salvado por el Descendimiento

Tanto el grupo escultórico como la Virgen de las Angustias tuvieron problemas para pasar por avenida de Cervantes, a causa de un ficus, que se convirtió en un serio obstáculo para los tronos, lo que provocó un retraso de unos 15 minutos, aunque la hermandad recuperó este tiempo antes de entrar en el recorrido oficial. Por este enganche, uno de los varones del conjunto del Crucificado llevó un brazo suelto.

Las andas procesionales del Descendimiento exhibieron su ampliación y restauración, a cargo del taller de Trillo y Lamas.

Y de La Malagueta a la parroquia de San Juan, desde donde se echó a andar el cortejo severo de la Archicofradía de los Dolores, que, una vez más, contó con cantes por saeta a la salida del imponente Cristo de la Redención y de la Dolorosa, que lució uno de los estrenos más importantes de la Semana Santa de 2017, como es el manto bordado por el taller de Manuel Mendoza y Salvador Aguilar, según diseño del archicofrade Fernando Prini. También fueron novedad el sobretecho del palio, de Antonio Peña, y los flecos y borlas del propio palio.

Y si la saeta es ya un clásico en la salida de los Dolores de San Juan, también lo es la estación ante el convento de las Hermanitas de la Cruz, con motete incluido para los dos titulares.

Estas tres corporaciones, Monte Calvario, Descendimiento y Dolores, entraron en la Catedral para hacer estación de penitencia, aunque no por orden de salida, sino que primero lo hizo la archicofradía de la parroquia de San Juan y luego le sucedieron Monte Calvario y la cofradía de La Malagueta.

La tarde continuó con la salida procesional de la Cofradía del Amor, desde su casa hermandad de Fernando el Católico, en el caso de los tronos, y desde la basílica de la Victoria el resto del cortejo, que fue en busca de los titulares por la calle Tendilla.

El Crucificado salió con la Marcha Real, seguida de la composición que lleva el nombre del Señor, de Alberto Escámez, una marcha de siempre que volvió a interpretarse en otros puntos, como en la plaza de la Constitución cuando el reloj marcaba las 23.45 horas. El pintor Francisco Naranjo, autor del cartel de la cofradía de este año, dio los primeros toques de campana del trono.

Por su parte, la Dolorosa de la Caridad, que estrenó acompañamiento musical, la Unión Maestro Eloy García, también se puso en la calle con el Himno Nacional y la marcha 'Cristo del Amor', pero en este caso de Francisco Javier Moreno.

Rezo en Maristas del Amor

En calle Victoria, ante el colegio de los Hermanos Maristas, donde se colocó un busto del fundador del Instituto, San Marcelino Champagnat, se procedió a una oración y a la lectura del evangelio de San Juan.

Seguidamente, tocó el turno a la Virgen de la Piedad, que salió en su trono desde su casa hermandad, en El Molinillo, mientras que el cortejo lo hizo desde la parroquia de la Virgen Milagrosa y San Dámaso Papa.

El alcalde, Francisco de la Torre, dio los primeros toques de campana del trono y con anterioridad hizo lo propio en el trono del Descendimiento a su paso por el Ayuntamiento.

Nada más pisar la calle, el comunicador Félix Gutiérrez, que fue pregonero de la Semana Santa de 2014, recitó un poema. Y luego, hubo una saeta con micrófono y muchos aplausos para la imagen de Palma Burgos. Asimismo, se pudo escuchar la nueva marcha 'Adoración por tu Piedad', del compositor José Luis Arias.

De la calle Trinidad partió el Santo Traslado y la Virgen de la Soledad de San Pablo, que exhibió su trono restaurado. Como ocurrió con la Piedad, también hubo saetas a la salida de los titulares trinitarios. Y sonó 'Mater Mea' para la Dolorosa de Pedro Moreira. Sin duda, una delicia, como igualmente lo fue ver a los dos titulares atravesando el Puente de la Aurora a la ida, aún con la luz de la tarde.

Con la misma claridad se pudo apreciar la imagen del Yacente del Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad, una estampa poco común, propiciada por la tardía Semana Santa de este año.

Con la Marcha Fúnebre de Chopin se echó a la calle el sobresaliente trono del Cristo del granadino Nicolás Prados López. Asimismo, llamó la atención el trono de la Dolorosa, que ha sido restaurado por el orfebre de Pilas Emilio Méndez, y el 'Sine Labe' que ha realizado el bordador y vestidor de la efigie mariana, Antonio Moreno.

Servitas, la última en salir

El punto y final al Viernes Santo lo puso un año más la Orden Tercera de los Siervos de María, un cortejo que siempre deja escenas costumbristas por donde discurre, como ocurrió a la salida, a oscuras, con el canto de una soprano desde el Museo del Vidrio.

La Virgen de los Dolores, que llegó al entorno de Pozos Dulces en la media noche, llevó unas nuevas manos, del escultor José María Ruiz Montes, que han venido a sustituir a las anteriores, del taller de Adrián Risueño.

En resumen, un Viernes Santo muy caluroso, con mucho público y cargado de estrenos patrimoniales, lo que deja a las claras el empuje de las cofradías de este día.

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