¿Cuáles son los colores de la Semana Santa de Sevilla?

01 abril 2017

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El color morado de la túnica lisa del Gran Poder vino a saldar una controversia en el seno de la hermandad en referencia a la tonalidad de la vestimenta bordada. Hoy los devotos identifican a la imagen con esta prenda / CÉSAR LÓPEZ HALDÓNAzul carretería. Rosa de los claveles del Patrocinio. Azul mecánico del Baratillo. El verde oscuro de la elegantísima túnica de la Esperanza de Triana. La clámide púrpura del Señor de la Salud y Buen Viaje. El turquesa grisáceo del palio de la Candelaria. El color tinieblas de los cirios del Gran Poder, o el verde de los de la Vera Cruz. El gris de aviación del palio de Loreto o el granateuniforme de los antifaces del Cerro. La Semana Santa se despliega como una gama con un significado concreto que bebe a veces de la liturgia católica y otras de su propia tradición.
El Señor del SIlencio en el Desprecio de Herodes de la Amargura / SERRANO
El Señor del SIlencio en el Desprecio de Herodes de la Amargura / SERRANO
La belleza es de color. Y un color que en su correcta lectura se suma al discurso que la Semana Santa de Sevilla despliega de forma cuasi obsesiva: el Amor. Por eso nuestra fiesta mayor es elnegro ruán enlutado de los nazarenos del Silencio, el morado penitencial del Valle, el blanco de pureza de la Virgen de la Paz o el azul del Baratillo que si bien se parece mucho al del mono de un mecánico también puede aludir en última instancia a la Concepción de la Virgen. La sabiduría de las cofradías se demuestra haciendo de la necesidad, virtud. La primera estación de este Vía Crucis de los colores de la Semana Santa nos lleva a la vestimenta de las imágenes. Las tallas se visten porque eso abarataba los costes de la hechura. Claro… pero tampoco se pueden vestir de cualquier manera…
El negro ha sido siempre el color tradicional para vestir a las vírgenes de luto a imitación de un traje de la reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II e impulsora de la iconografía de la dolorosa / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
El negro ha sido siempre el color tradicional para vestir a las vírgenes de luto a imitación de un traje de la reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II e impulsora de la iconografía de la dolorosa / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Le pedimos al bordador Carrera Iglesias que pensara en el color de la Semana Santa… y no dudó en decírnoslo: el negro. Es el color del luto… pero desde siempre ha sido uno de los tintes más apreciados y más caros. Fue en 1856 cuando se crea el primer tinte sintético industrial. Hasta entonces esos colores se obtenían de plantas, animales y minerales. Dice la investigadora y profesora especialista en tintes antiguos Ana Requero que divinizamos los colores y los dotamos de valor simbólico en gran medida por su precio, determinado éste por su rareza o por la dificultad del procedimiento que se empleaba para obtenerlo. El alto precio del tinte negro estaba en función precisamente de esa complejidad técnica. En Flandes ciertos tintoreros especializados utilizaban cortezas de árbol ricas en taninos y las combinaban de una forma concreta con sales de hierro. Así obtenían el negro… y lo que era tan difícil de conseguir sólo podían lucirlo las clases más altas… por tanto era lo más adecuado para vestir a María como Reina.
El color púrpura ha venido variando desde sus orígenes en la antigüedad hasta su desaparición en el siglo XV. El de Tiro era el más amoratado. Los tintes del nuevo mundo intentaban imitarlo en una versión más rojiza / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
El color púrpura ha venido variando desde sus orígenes en la antigüedad hasta su desaparición en el siglo XV. El de Tiro era el más amoratado. Los tintes del nuevo mundo intentaban imitarlo en una versión más rojiza / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN

El color como distinción social

Eso es así desde antiguo. Los tintes más caros de la historia han sido el azul, el púrpura y el carmesí. El Antiguo Testamento decía que de esos colores estaban teñidas las vestiduras del sacerdote y los velos del templo que se rasgaron cuando Cristo expiró. La púrpura, un tinte que se extinguió en el siglo XV, ha sido dignidad imperial. Decían que era necesario emplear miles decañaíllas para obtener sólo unos gramos. La púrpura se asimiló a la realeza de Cristo. Por eso seguramente sus distintas tonalidades, desde la más rojiza, a la más violácea han sido desde antiguo las que han vestido y revestido de dignidad a aquel que todos consideran Señor de Sevilla.
El color morado de la túnica lisa del Gran Poder vino a saldar una controversia en el seno de la hermandad en referencia a la tonalidad de la vestimenta bordada. Hoy los devotos identifican a la imagen con esta prenda / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
El color morado de la túnica lisa del Gran Poder vino a saldar una controversia en el seno de la hermandad en referencia a la tonalidad de la vestimenta bordada. Hoy los devotos identifican a la imagen con esta prenda / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Por otra parte los tintes amarillos siempre eran fáciles de encontrar y baratos. Esa es la razón por la que se les relacionaba con colectivos marginados. Con ese color, se marcaba a los judíos desde la Edad Media… hasta las persecuciones de los nazis en los años cuarenta. Los colores hablan, porque como afirma Requero en sus trabajos, las distintas culturas han creado leyes suntuarias y han limitado su uso como método de diferenciación social.
Un exceso de producción de tela de mono en Hytasa fue determinante para que la hermandad del baratillo optara por este tejido y color para sus túnicas. El elegante resultado avala aquella decisión / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Un exceso de producción de tela de mono en Hytasa fue determinante para que la hermandad del baratillo optara por este tejido y color para sus túnicas. El elegante resultado avala aquella decisión / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
También la Iglesia Católica hizo sus propias leyes pero en esta ocasión como instrumento para divulgar su doctrina. Así lo argumenta el profesor Andrés Luque Teruel. La Iglesia ha estipulado desde los tiempos de San Pio X cuáles son los usos litúrgicos de los colores. Un reglamento que llega hasta nuestros días actualizado por San Juan XIII, en su breviario. Son usos litúrgicos que han pasado a «usos cofradieros».
Paso de Cristo de la Expiración del Museo / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Paso de Cristo de la Expiración del Museo / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
«En ellos se especifica que el blanco debe vestirse en la Natividad, la institución de la Eucaristía y la Resurrección, y se advierte específicamente que nunca debe utilizarse en la representación de la pasión y muerte de Cristo ni en cuaresma. Para ello en cambio debe usarse el morado». Establece en todo caso dos excepciones concretas. La primera es el sentido histórico, según el cual por ejemplo el Señor del Silencio de la Amargura puede vestir de blanco (el color reservado a los dementes en su época). La segunda es la utilización del blanco como símbolo de alcance universal: la Paz.

El palio negro

Pero el código de colores también se extiende al«atrezzo». Hasta el siglo XX todos los palios eran negros, con la excepción de los techos en los que se combinaba el azul (color de la Virgen) con el morado o el rojo, que evocan la pasión de su hijo o el carácter sacramental. Pero llega Juan Manuel y se le ocurre hacer un palio enteramente rojo para la Macarena. Y no por un capricho, afirma Luque. «Hace una innovación pero tiene su sentido: rojo sacramental basado en la idea de que la Virgen de la Expectación es el primer sagrario».
Esperanza Macarena en su antiguo palio de plata
Esperanza Macarena en su antiguo palio de plata
El verde macareno en cambio no se lo saca de la manga el genio del bordado. Ya en las primeras reglas «se contemplaba que la Virgen de la Esperanza debía vestir de negro con un escapulario de color verde… y hasta iba sobre una peana forrada de terciopelo verde. Ha estado ligado desde antiguo a la Esperanza». Durante el siglo XX las hermandades buscan sus señas de identidad en los colores y se producen combinaciones tan particulares como el azul turquesa esmeralda bordado en plata de la Candelaria o el gris de la aviación en oro de laVirgen de Loreto.
El monte de claveles rojo se impuso en los primeros años del nacionalcatolicismo. La combinación de canastilla dorada, flores y faldones imitaba la disposición de la bandera bicolor / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
El monte de claveles rojo se impuso en los primeros años del nacionalcatolicismo. La combinación de canastilla dorada, flores y faldones imitaba la disposición de la bandera bicolor / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
El profesor Luque Teruel nos llama la atención sobre una circunstancia de carácter político que determinó el nacimiento de un determinada moda en el exorno floral. «el monte de claveles rojos surge durante la posguerra. Pretendía que los pasos con faldones rojos y canastilla dorada imitaran la bandera rojigualda. De hecho se obligó a las cofradías que llevaban faldones rojos y lirios morados a cambiar las flores o el color de los faldones, para huir de las comparaciones con la enseña republicana». El todo caso el fenómeno de las flores tal como lo conocemos hoy es enteramente del siglo XX. Entonces nació la regla no escrita de los claveles blancos para la Virgen en alusión a la pureza y los claveles rojos o lirios para los Cristos. Pero todo cambia…
Cera tiniebla en el besapiés del Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN
Cera tiniebla en el besapiés del Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN

El color tinieblas

Es la cera con su color natural,  ocre cercano al tono de la miel, tal y como la producen las abejas. La cera blanca de las candelerías o de los cirios se debe a que el producto ha sido sometido a un proceso de blanqueado, que puede ser natural (expuesta al sol durante varios meses) o artificial (mediante un procedimiento químico). De esta forma la cera que no se somete a esos tratamientos queda con este color «tinieblas». En la cerería Bellido nos cuentan que ése color de la cera está directamente relacionado con las características del polen que han libado las abejas productoras. Por ejemplo «si el polen procede de romero, el tono es más claro que si procede del girasol que le da una tonalidad más amarillenta». La cera color tinieblas de los Bellido tiene la coloración de las flores de la Sierra de Andujar y su campiña: jara, romero, encina, olivo o girasol. El nombre de este particular color semanasantero proviene de su uso en el oficio de tinieblas. Trece velas sobre el tenebrario que se van a apagando hasta quedar sólo una, en recuerdo del abandono de los apóstoles.
La Esperanza de Triana, saliendo de la capilla de los Marineros
La Esperanza de Triana, saliendo de la capilla de los Marineros
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