Cádiz, o donde Podemos no tiene tantos problemas con la Semana Santa como en Córdoba

21 abril 2017

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El alcalde de Cádiz recibe la medalla de hermano del Nazareno, como es tradición en esta ciudadLa Semana Santa de Córdoba vive una insólita polémica en la que IU y Ganemos -marca municipalista de Podemos en la capital- acusan al Ayuntamiento y a la Agrupación de Hermandadades y Cofradías de haber «privatizado la vía pública» durante esta celebración. Todo ello por la decisión, por motivos de seguridad, de cerrar el paso en algunas calles de la carrera oficial, que por primera vez se había trasladado al entorno de la Mezquita-Catedral. Sólo se podía acceder a ellas si se había pagado el asiento.

Estas dos formaciones obvian que la Semana Santa se pudo seguir libremente desde el Patio de los Naranjos o desde otros puntos del entorno o cercanos a la Mezquita-Catedral. Tras criticar el carácter «elitista» del nuevo itinerario común de las hermandades, Ganemos ha elevado el tono de sus reproches hasta demandar una revisión profunda de la nueva carrera oficial para que «sea mucho más popular y acorde con los derechos de todos los ciudadanos» y ha considerado que «hay que replantearse si el sistema de palcos y sillas es realmente necesario».

Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Porque... ¿qué hace la formación morada donde gobierna con la Semana de Pasión? Pues un buen ejemplo es Cádiz. Allí, desde hace dos años, la ciudad la dirigen en minoría Cádiz sí se Puede (CSSP), plataforma en esa capital de la formación emergente para las municipales, con el apoyo de Ganar Cádiz (IU). La primera formación cuenta con ocho ediles y la segunda con dos.

En lo que va de mandato, las relaciones del Consistorio gaditano con el Consejo de Hermandades son de colaboración. Quizás, influidas por el hecho de que, pese a declararse «ateo», al alcalde, José María González «Kichi», le gusta el mundo cofrade.

En la Tacita de Plata, desde que llegó «Kichi», no ha habido cambios en la carrera oficial, que cuenta con asientos de pago. Exactamente igual que en Córdoba, y allí Podemos no ha planteado que se trate de un modelo «elitista». Eso sí, en esa ciudad el diseño del itinerario común no ha obligado a limitar el acceso a calles.

Ahora bien, la formación morada también ha tenido allí críticas de IU -igual ha pasado aquí en Córdoba: donde los socialistas, que ostentan la Alcaldía, han sufrido los reproches de la coalición de izquierdas-. Todo se debió a que el Consejo de Hermandades facilitó en esta última edición de la Semana Santa gaditana 80 sillas a la Concejalía de Servicios Sociales para que las distribuyera entre colectivos.

A la edil de Cultura, Eva Tubío de Ganar Cádiz (IU), aquello le sentó como un tiro. «No compartimos con nuestros socios de gobierno esta medida. Nos preocupa. Apoyamos esta fiesta [la Semana Santa] como un acto cultural más, pero no creemos que haya que favorecer una religión por encima de otra», sostuvo. Y apuntó igualmente a la idoneidad de que la carrera oficial de Cádiz tenga «espacios gratuitos», en lugar de «privatizar la vía pública en las fiestas y eventos». Un mensaje similar al de IU en Córdoba.

Otro termómetro de las relaciones entre el Ayuntamiento de Cádiz y las cofradías de esa ciudad es la subvención que aporta el Consistorio para la celebración de las salidas procesionales de la Semana Santa. Se ha mantenido en 2016 y 2017 (124.600 euros anuales), la misma cantidad que tenía fijada el PP.

Sí ha habido cambios en la presencia institucional del gobierno muncipal gaditano. Ni los representantes de Cádiz sí se Puede ni los de Ganar Cádiz acuden al palco de autoridades de la carrera oficial -en Córdoba, por ejemplo, a la alcaldesa, Isabel Ambrosio (PSOE), se la vio en el palco el Domingo de Resurrección-.

Ahora bien, durante sus dos años de mandato, el alcalde de Podemossí ha acudido como penitente a la popular procesión del Cristo del Nazareno. Acompaña a su madre, hermana de esta cofradía. Ha justificado su presencia como vecino. Lo que sí ha cambiado es que, a diferencia de los anteriores regidores de la Tacita de Plata, es que «Kichi» no ha presidido el desfile procesional de la citada hermandad. La ausencia del primer edil en actos religiosos sí ha despertado recelos en el mundo cofrade.

Al primer edil de Cádiz le gusta el mundo cofrade. De hecho, en julio de 2015, al poco tiempo de llegar al cargo, cumplió con la tradición y recibió la medalla de hermano del Nazareno. Lo que generó cierta polémica en la ciudad, que trató de eludir con el siguiente argumentó: «Soy ateo pero muchos de nuestros votantes llevan al Nazareno tatuado en el pecho».

Esta última Semana Santa se le ha podido ver por las mañanas visitando las iglesias, antes de que salieran las procesiones. «Kichi», en esta última edición de la Semana Santa, llegó incluso a ofrecerse a mediar en el conflicto abierto entre el Consejo de Hermandades y la cofradía del Cristo del Perdón, que decidió no ponerse en la calle molesta por el horario asignado. Finalmente, esta hermandad no hizo estación de penitencia.

http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-cadiz-o-donde-podemos-no-tiene-tantos-problemas-semana-santa-201704181733_noticia.html

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