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Tenebrismo

22 marzo 2017

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«Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías. Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle. Mas Jesús, dando una gran voz, expiró. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo».

Cristo atado a la Columna de Caravaggio (1606-7)Según el relato evangélico, las tinieblas aparecieron en la muerte de Cristo, todo un símbolo de la grandeza de la muerte de Dios, tinieblas que ya presentes en el Antiguo Testamento como símbolo del hombre sin Dios, tinieblas que eran vencidas (el mal como signo) por la presencia del Bien, por el acompañamiento de Yahvé: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me confortarán”. (Sal 23:4).

Las tinieblas reaparecieron en la historia del Arte en los primeros años del siglo XVII, especialmente en los lienzos de Michelangelo Merisi, conocido por “Il Caravaggio” o en la obra de José Ribera “El Españoleto”.

Caravaggio (Milán 1571, Porto Ercole, Nápoles, 1610) es conocido por la ciudad de origen de su familia, Caravaggio, y fue el gran creador del tenebrismo y del naturalismo realista como una nueva y revolucionaria concepción de la pintura que acabaría afectando a las demás artes. La suya es una biografía marcada por la rebeldía bohemia, por la incomprensión hacia su concepción nueva del arte y por una actitud pendenciera y arrogante que le llevó a la cárcel y a ser acusado de la muerte de un hombre tras una riña de juego.


Aguas del Museo, según Santi LeónFue el artista que preludió el Barroco y que rompió definitivamente con la concepción clásica del siglo XVI. En su obra, frente al decoro y la belleza idealizada, Caravaggio creó una pintura de áspero verismo, de un cruel naturalismo en el que Apóstoles o Santos podían reflejar a pordioseros de la época, en el que unos vagabundos podían adorar a la Sagrada Familia o en el que una prostituta ahogada en el Tíber podía servir de modelo para representar a la Virgen María realmente muerta entre el llanto de unos apóstoles que no presentan sentido alguno de creencia en una vida futura. Un naturalismo que encierra un trasfondo intelectual, en el que lo representado no es tan sencillo como lo que representa, al estar los símbolos y las alegorías ocultos por una descarnada realidad.


Hablar de Caravaggismo es hablar de Tenebrismo. Es una nueva concepción de la luz, la luz de sótano o luz de bodega que indican los especialistas, luz en violento contraste, en duro combate con la tenebrae (tiniebla) latina.

Piedad de la Mortaja, según Santi LeónEn su estudio sobre Caravaggio, Walter Friedlaender ya señaló a la luz como “el agente de transmisión más poderoso del realismo mágico de Caravaggio”. Sus obras son un rico repertorio de pinturas en las que personas y escenas aparecen destacadas por el empleo de una luz cuya fuente no siempre se indica con claridad. Puede ser una luz diagonal, como en su cuadro de La Conversión de San Mateo, la luz y el gesto teatral de Cristo señalando al futuro Apóstol marcan al espectador la línea de contemplación de la obra. Es la luz empleada en los altares de culto sevillanos, auténticos papeles pautados escritos con la luz de las velas que van marcando la lectura del altar hasta llegar al punto culminante en las imágenes titulares. Una luz que puede marcar volúmenes, como en el lienzo del Beso de Judas o en la Cena de Emáus, todo un recurso que ya emplearían los primeros creadores de pasos de misterio de la ciudad, como Pedro Nieto, autores que buscaban los efectos lumínicos del día y de la noche que cobijarían a los primeros pasos de misterio que se empezaban a realizar en las primeras décadas del siglo XVII. Luces de contrastes y luces para crear un misterio ambiental, las que reflejan los cuadros finales de Caravaggio en Malta o en Sicilia, con obras como La Resurrección de Lázaro, donde se crea una atmósfera inquietante que va mucho más allá del concepto pictórico y que llega a lo milagroso. El mismo Friedlaender lo explica aludiendo al lienzo de la Conversión de San Pablo indicando que “lo milagroso reside en el corazón del hombre más que en una figura externa de la deidad dominadora desde las alturas”. El público, el fiel, se hace partícipe de la obra, siendo sujeto activo de su misterio ambiental.

El misterio de la Mortaja según Santi LeónPronto llegó el tenebrismo a Sevilla, cuando en 1610 fallecía el pintor italiano, Montañés trabajaba en los retablos de San Isidoro del Campo, era la Sevilla a la que llegaría Giovanni Butera, el prior del hospital romano de la Consolazione donde fue atendido Caravaggio de los daños que le provocó la coz de un caballo; trajo cuadros del pintor, un dato que no debe ser único (hay muchas dudas sobre las circunstancias de este personaje), sino que debe entenderse dentro de un panorama mucho más amplio. Caravaggio se movió en territorios pertenecientes a la corona española o cercanos a ésta, siendo Nápoles y Sicilia los dos epicentros de esta nueva concepción de la pintura que llega a España a través de comerciantes y de funcionarios reales que, al terminar sus mandatos, regresaban a su tierra de origen con los nuevos cuadros adquiridos. Nobles, virreyes, embajadores, prelados, hidalgos… conformaban una cadena de transmisión de unas obras que podían llegar a España de forma directa, el cuadro original, o indirecta, a través de copias y estampas que acabaron conformando ese combate entre las luces y las sombras como una seña de identidad del Barroco sevillano.

Cuatrocientos años después, el tenebrismo adquiere un nuevo protagonismo bajo la interpretación del joven fotógrafo Santi León, que se acerca en su proyecto “Barroco” a las imágenes de la Semana Santa, siguiendo a los maestros del siglo XVII. Con composiciones como las que realizó para la revista Estrella en 2015, sesiones en la hermandad de los Negritos, la Mortaja o La Cena, Santi León propone una nueva visión tenebrista. Combate de luces y de sombras que aplica a un proyecto complementario, el que la Biblioteca Infanta Elena prepara para recordar la figura del gran bibliófilo Nicolás Antonio, trabajo en el que rendirá un homenaje al libro barroco del siglo XVII, a los grandes artistas contemporáneos del Setecientos sevillano y a bibliotecas y lugares que enlacen pasado y presente desde una revisión del Tenebrismo.

Cuatrocientos años después, Caravaggio sigue presente en la ciudad.

Misterio de la Mortaja, según Santi León

http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/tenebrismo-97008-1469674146.html

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