¿Cuál es el origen del libro que revolucionó la Semana Santa?

25 marzo 2017

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1934 pasó a la historia como un año de ensayos y de precedentes en la historia de España, de lo que podría haber sido y de lo ocurriría en el futuro. Año de ensayo de una revolución obrera en Asturias que se saldó con otro terrible ensayo, el de la represión por las tropas del general Franco, preludio de una futura guerra civil. Año de una España republicana que vivía el encarcelamiento del gobierno catalán, Companys a la cabeza, tras su proclama independentista, año de inestabilidades políticas y de intransigencias de los que veían en la religión el origen de todos los males: poco espacio para ideales de regeneracionismo, de moderación democrática, de un sistema republicano abierto a todos o de «terceras vías» que superaran la tradicional y dramática bipolaridad española. Para la literatura de la Semana Santa fue año de revolución, aunque para muchos pasará desapercibida.
El Libro «Sevilla teoría y realidad de la Semana Santa (y otros escritos)»
El Libro «Sevilla teoría y realidad de la Semana Santa (y otros escritos)»
La publicación en 1934 del deslumbrante libro de Antonio Núñez de Herrera «Sevilla: Teoría y realidad de la Semana Santa», editado por el grupo Mediodía, una obra que marcaría un antes y un después en los escritos sobre la ciudad y su Semana Santa y que, ochenta años después, sigue manteniendo un concepto de vanguardia, de profundidad y de captación del alma de la ciudad que difícilmente se superará en los escritos de décadas posteriores. Un libro truncado con la muerte temprana de su autor, vinculado al gobierno republicano del ayuntamiento de la ciudad, que acabaría siendo condenado posteriormente con el mayor de los castigos sevillanos: el silencio durante décadas. El triunfo de nacionalcatolicismoimpondría durante años unas crónicas sobre la Semana Santa austeras, repetitivas, de exclusividad religiosa y espiritual, sin posibilidad de atisbo del componente popular, del sentido de la fiesta o de la expresión literaria libre.
Tuvo que pasar casi medio siglo para que la obra reeditara, por mediación de José Luis Ortiz de Lanzagorta, de una forma modesta, conociendo posteriores reediciones que acercarían a las nuevas generaciones de los años finales del siglo XX una nueva forma de escribir, pensar y sentir la Semana Santa. Es «el mejor libro de Semana Santa, no sobre la Semana Santa», explica David González, autor que un estudio fundamental recientemente publicado (Ed. Almuzara) que analiza los antecedentes de toda la obra literaria del autor silenciado durante décadas: un libro de tales características debía explicarse en un contexto que hasta esta publicación era absolutamente desconocido.
Nazarenos en bicicleta, ilustración de Juan Luis
Nazarenos en bicicleta, ilustración de Juan Luis
Porque Sevilla. Teoría y realidad de la Semana Santa era un libro por comprender. Un texto con ilustraciones del enigmático Juan Luis (todavía siguen sorprendiendo sus palios con ruedas, con precedente en la prueba que realizó el Gran Poder, o sus nazarenos en bicicleta), que ya había ilustrado otras colaboraciones en La Libertad, o del imprescindible Andrés Martínez de León, otra figura que supo entender una época y una Semana Santa en la que el amigo del nazareno o las copas que tomaba el armao podían tener tanta importancia como cualquier otro aspecto de la Semana Santa.
Nazarenos bebiendo en la Semana Santa de los años treinta
Nazarenos bebiendo en la Semana Santa de los años treinta
Un libro que refleja la Semana Santa con una excepcional perspectiva abierta, inédita en la época, no superada en la actualidad, con escenas cargadas de humor pero también de profunda reflexión teológica, con alusiones políticas y retratos costumbristas, con la ciudad real y la ciudad soñada, con un Gran Poder que es«divina y buena persona»,un recuento de costaleros por el apodo que daban los gitanos, con estampas de la Estrella sobre la cama y el pistolerismo sindicalista en los rincones de las casas, con las sandalias de nazarenos envueltas en el periódico El Socialista, con místicos cargados de alcohol barato de taberna en rincones donde se hacía presente la verdad, con revoluciones en azul del añil que arrojaron al aspirante a hermano mayor impuesto en la Hermandad de la Macarena; con alusión a la sensualidad de la Fiesta y a las copas que cuenta el inseparable amigo del nazareno, con un Juanillo que cuenta chascarrillos a la Amargura, con los elogios al Pilatos de San Benito y con la hondura de un Silencio por los arenales donde se hace presente la inexplicable muerte de Dios… Y un ¡Que viva la Semana Santa! Un libro que fue vanguardia incomprendida en el año de su publicación, cuando apenas se reseñó, salvo en el diario comunistaLa Voz.
La saeta, por Andrés Martínez de León
La saeta, por Andrés Martínez de León
La amplia labor investigadora del editor David González ha permitido reconstruir en buena medida el perfil biográfico de Antonio Núñez de Herrera y reunir en un solo volumen todos sus escritos, un esqueleto que permite comprender la importancia de su autor en el grupo literario Mediodía, símbolo de una época en la que Sevilla se convirtió, quien lo diría años después, en centro de la vanguardia literaria española.
Antonio Núñez de Herrera con el número 8 en una de las cenas de la revista Mediodía junto a Rafael Porlán Collantes de Terán 10, Rafael laffón 7, Pablo Sabastián 9 y Juan Sierra 4
Antonio Núñez de Herrera con el número 8 en una de las cenas de la revista Mediodía junto a Rafael Porlán Collantes de Terán 10, Rafael laffón 7, Pablo Sabastián 9 y Juan Sierra 4
Teoría y realidad de la Semana Santa y otros escritos recopila en la génesis de la obra, con aportaciones inéditas sobre las Estampas de Sevilla publicadas en diversos diarios, las Estampas políticas publicadas en Crítica, El Pueblo y La Libertad; las fintas y teoremas publicados en Jerez,Mediodía, Noticiero o la Gaceta literaria, diversas reseñas literarias y hasta un libro de poemas inédito.
Núñez de Herrera con Muñoz San Román en la Hemeroteca (mayo 1934) Sánchez del Pando / ICAS SAHP
Núñez de Herrera con Muñoz San Román en la Hemeroteca (mayo 1934) Sánchez del Pando / ICAS SAHP
Hay en esta antología de textos un conjunto completo de reflexiones que sitúan a su autor en un momento clave de la historia de Sevilla y de España, con reflexiones que van desde el pintoresquismo profundo no exento de neorealismo con el que describe a la Alameda, a la crítica sutil de la perversión de una ciudad que se disfrazaba de tópico irreal para el visitante de laExposición de 1929, pasando por el análisis del ensanche de la ciudad, la crítica del posible traslado de la Feria, el análisis de la realidad política de un tiempo convulso, la greguería afinada al más puro estilo de Gómez de la Serna, el surrealismo de entrevistar a un mosquito o la mirada a otras artes como el cine de Buster Keaton, aquí conocido como Pamplinas. Cosas de una ciudad que llama a las cosas según se le ocurre y de la que Núñez de Herrera reivindicaba que se escribiera sinceramente, censurando el exceso de lírica en torno a una ciudad «maltratada por las letras y los letreros y convertida por los altavoces de la Fama en una especie de sello internacional para quitar las penas», unas palabras que se podrían aplicar perfectamente a la creación literaria en torno a la Semana Santa.
¡Viva Pilatos! ilustración de Juan Luis para un texto de Núñez de Herrera en La Libertad
¡Viva Pilatos! ilustración de Juan Luis para un texto de Núñez de Herrera en La Libertad
La nueva publicación permite conocer recuperar la personalidad de Antonio Núñez Cabezas de Herrera, nacido el 22 de marzo de 1900 en Campanario (Badajoz), otra demostración de que algunos supuestos foráneos entienden la ciudad mejor que otros que se vanaglorian de la cuna física sevillana. Vivió en Sevillla desde joven, ingresando en 1919 en la Escala Técnica del Cuerpo de Telégrafos, donde fue oficial 1º poco después de la proclamación de la II República y jefe de negociado en enero de 1933. La vocación literaria le llegó en un momento que vivía la ebullición literaria de las grandes revistas literarias, los preparativos de la Exposición de 1929 y la recreación de una ciudad que miraba a sus tradiciones, Semana Santa y Feria, desde el nuevo prisma de las vanguardias. Participó en la fundación de la revista Mediodía, un icono de la modernidad que ya quisieran muchas publicaciones actuales, perteneciendo a su redacción desde 1926. Amigo inseparable de Juan Sierra, (quien años después seguía elogiando el «popularismo religioso» de Herrera), Alejandro Collantes de Terán y Joaquín Romero Murube, participó en todas las reuniones y cenas literarias del grupo, aunque no prodigó sus colaboraciones en la revista. En la próxima publicación de sus textos se descubren sus letras en lugares dispares como Madrid, en el diario Libertad o en León, en la revista El Manantial.
El amigo del nazareno, por Andrés Martínez de León
El amigo del nazareno, por Andrés Martínez de León
Sus colaboraciones en el diario Libertad comenzaron en 1929 con el citado artículo titulado Esta ciudad desconocida, donde incidía en las dificultades de escribir sobre una ciudad y su Semana Santa, en la que se daba importancia a lo superficial, vistoso y resonante. «Sevilla es una ciudad blindada por la literatura. Una dura cáscara la encubre y disimula».
El descanso del nazareno / ARCHIVO ABC
El descanso del nazareno / ARCHIVO ABC
Ayudado por Collantes ingresó en la redacción del periódico liberal El Noticiero sevillano por entonces bajo la dirección de Juan Carretero, donde publicaría numerosas crónicas y artículos en torno a una ciudad volcada en la Exposición Iberoamericana.
Núñez de Herrera
Núñez de Herrera
En marzo de 1931 contrajo matrimonio con Antonia Castelló y Melchor, viviendo en los Hotelitos del Guadalquivir en Heliópolis, barrio construido de cara a la Exposición Iberoamericana de 1929, y teniendo como vecinos a Rafael Laffón, José Andrés Vázquez y Alejandro Olmedo. Siendo secretario del alcalde hispalense Rodrigo Fernández y García de la Villa, propuso y fundó la Hemeroteca Municipal, otro olvido más que añadir a la reivindicación de su memoria, cuyas primeras instalaciones se establecieron en el Alcázar, a donde trasladó su domicilio, el lugar escondido en la memoria de su hijo que recordaba sus juegos por el recinto con los bedeles de la institución. Su relación con las nuevas autoridades republicanas lo hicieron impulsor del semanario Críticay del diario El pueblo. Diario Republicano de Andalucía«dos intentonas de prensa republicana, un encargo de Diego Martínez Barrio para contrarrestar el tradicional peso de la prensa monárquica en la ciudad» según explica David González
La mirada hacia atrás del nazareno...
La mirada hacia atrás del nazareno…
Tras la desaparición de Collantes y de Fernando Villalón (al que Núñez de Herrera dedicaría una excelente nota necrológica) llegaría el desmembramiento del grupo Mediodía y un cierto desencanto profesional en días de tensión. Una temprana muerte acabó con el sueño de una «tercera vía» en la literatura. Pasando unos días de vacaciones en el pueblo luso de Montegordo, una fulminante neumonía, quizás un maldito sueño en la humedad de la playa, acabó con su vida en menos de 48 horas. Corría el año 1935. Núñez de Herrera era enterrado en Villa Real de Santo Antonio y una pesada losa de silencio caería, inexplicablemente, sobre su figura y sobre su obra. Ochenta años después, la publicación de su obra viene a hacer justicia y reivindicar la importancia y la vigencia de un autor maldito, felizmente rescatado de la condena del sevillano olvido.
http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/cual-es-el-origen-del-libro-que-revoluciono-la-semana-santa-87262-1451863469.html

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